1. Define tus conceptos de obra
El primer paso para realizar un análisis de precios unitarios consiste en definir correctamente el concepto de obra. Es fundamental que el concepto esté claramente especificado, incluyendo el tipo de material, la resistencia, el método constructivo y cualquier condición relevante. Una definición ambigua puede generar errores en el cálculo, ya que diferentes métodos o materiales pueden tener costos distintos. Por ejemplo, no es lo mismo analizar el costo de un concreto sin especificar su resistencia que analizar un concreto con una resistencia definida, ya que esto influye directamente en la cantidad de materiales necesarios.
2. Cuantifica tus materiales
Una vez definido el concepto, el siguiente paso consiste en identificar los materiales que se utilizarán y determinar la cantidad necesaria para ejecutar una unidad del concepto. Cada material debe cuantificarse con precisión y multiplicarse por su precio correspondiente. Este proceso permite conocer el costo total de los materiales que intervienen en la ejecución. Es importante considerar también factores como desperdicio o pérdidas, ya que en condiciones reales de obra no todo el material se aprovecha al cien por ciento.
3. Determina tus rendimientos de mano de obra
Posteriormente, se debe calcular el costo de la mano de obra necesaria para ejecutar el concepto. Esto implica identificar el personal que interviene, como oficiales, ayudantes u operadores, y determinar su rendimiento, es decir, cuánta cantidad de trabajo pueden ejecutar en un periodo determinado. A partir de esta información, es posible calcular cuánto cuesta la mano de obra por cada unidad ejecutada. Este paso es fundamental, ya que la mano de obra representa una parte significativa del costo total en la mayoría de los proyectos.
3. Identifica el equipo y herramienta utilizada
Además de los materiales y la mano de obra, es necesario considerar el costo del equipo y la herramienta utilizada. Esto incluye maquinaria como revolvedoras, vibradores, cortadoras u otros equipos que intervienen en el proceso constructivo. El costo del equipo debe distribuirse en función de su rendimiento, lo que permite determinar cuánto representa su uso en cada unidad de obra. Aunque en algunos casos este costo puede parecer menor, su inclusión es necesaria para obtener un análisis completo y realista.
3. Identifica los costos indirectos
La suma de los materiales, la mano de obra y el equipo constituye el costo directo del concepto. Este valor representa el costo real de ejecutar la unidad de obra desde el punto de vista operativo. Sin embargo, este no es el costo final, ya que existen otros gastos asociados al proyecto que no están directamente vinculados a un concepto específico, pero que deben considerarse para obtener un presupuesto completo.
Estos gastos corresponden a los costos indirectos, los cuales incluyen administración, supervisión, transporte, control de obra y otros gastos generales. Los costos indirectos suelen expresarse como un porcentaje del costo directo, y su inclusión permite cubrir todos los gastos necesarios.
Finalmente, se agrega la utilidad, que representa el margen de ganancia esperado. La utilidad también se calcula como un porcentaje y es un componente esencial, ya que garantiza que el proyecto sea económicamente viable. Sin utilidad, el proyecto puede cubrir sus costos, pero no generar beneficios.
El resultado final de este proceso es el precio unitario, el cual representa el costo total necesario para ejecutar una unidad del concepto, considerando todos los recursos involucrados. Este valor es la base para la elaboración de presupuestos y permite estimar con precisión el costo total de un proyecto. El análisis de precios unitarios no solo mejora la calidad del presupuesto, sino que también permite tomar decisiones más informadas.
4. Integra tu presupuesto
Una vez elaborados los precios unitarios, el siguiente paso consiste en integrarlos dentro del presupuesto total del proyecto mediante la cuantificación de los volúmenes de obra. Esto implica medir con precisión cada concepto a partir de los planos, modelos BIM o especificaciones técnicas, y multiplicar esas cantidades por sus respectivos precios unitarios. El resultado es el costo total de cada partida, y la suma de todas las partidas conforma el presupuesto general del proyecto.