Guía básica de la metodología BIM

La industria de la construcción ha atravesado ya una transición importante: modelado inteligente basado en datos en lugar de dibujo tradicional, lo cual es posible gracias a la metodología BIM. 

BIM significa Building Information Modeling (Modelado de Información de Construcción), que es una metodología de trabajo que consiste en crear un modelo digital que contiene no solo la geometría del proyecto, sino también información técnica, constructiva, cuantitativa y operativa de cada elemento, a diferencia del dibujo CAD, donde todos los elementos son líneas sin significado técnico. 

Por ejemplo, en BIM un muro no es un conjunto de líneas, es un objeto con espesor, material, volumen y propiedades, puede cuantificarse automáticamente y puede modificarse sin redibujar todo el proyecto. 

Asimismo, en BIM existe cierto nivel de desarrollo, LOD (Level of Development). El LOD define el nivel de detalle, precisión y confiabilidad de un elemento dentro del modelo BIM.

No todos los modelos tienen el mismo nivel de desarrollo. Este evoluciona conforme avanza el proyecto.

Los niveles principales son:

  • LOD 100: Conceptual - Representación general. Se utiliza en fases tempranas para estimaciones preliminares.
  • LOD 200: Aproximado - Elementos con dimensiones y ubicaciones aproximadas.
  • LOD 300: Definido - Geometría precisa. Permite generar planos constructivos y cuantificaciones confiables.
  • LOD 350: Coordinación - Incluye conexiones entre sistemas. Se utiliza para detectar interferencias.
  • LOD 400: Construcción - Nivel de detalle suficiente para fabricación y construcción.
  • LOD 500: As-built - Modelo final construido. Refleja las condiciones reales del proyecto.
  • El LOD determina qué tan útil es el modelo para diferentes propósitos.

Dicho esto, aquí va una guía breve de cómo aplicar la metodología BIM. 

El primer paso para modelar en BIM es tener claro el objetivo del modelo. Antes de comenzar, es importante definir para qué se va a utilizar, ya sea para generar planos, cuantificar materiales, coordinar disciplinas o visualizar el proyecto. También se debe considerar el nivel de detalle necesario, ya que no todos los modelos requieren el mismo grado de desarrollo. Esta definición inicial permite trabajar de forma más ordenada y evitar retrabajos.

Después, se configura el proyecto estableciendo las unidades, los niveles y los ejes que servirán como base. Esta estructura funciona como el sistema de referencia sobre el cual se construye todo el modelo. Una correcta configuración desde el inicio facilita el modelado y garantiza que los elementos queden ubicados correctamente.

Una vez preparada la base, se comienzan a modelar los elementos constructivos, como muros, losas, columnas, vigas y otros componentes. A diferencia del dibujo tradicional, en BIM estos elementos no son solo representaciones gráficas, sino objetos que contienen información real del proyecto. Esto permite que el modelo no solo muestre cómo se ve el edificio, sino también cómo está compuesto.

Posteriormente, se asignan propiedades a cada elemento, como materiales, espesores o clasificaciones. Esta información permite obtener cuantificaciones más precisas y tener un mayor control técnico del proyecto. Además, facilita la gestión de cambios y mejora la organización general del modelo.

Finalmente, el modelo se revisa para detectar posibles interferencias o inconsistencias, y a partir de él se generan planos, cortes y otros documentos. Una de las principales ventajas de BIM es que toda esta documentación está vinculada al modelo, por lo que cualquier cambio se actualiza automáticamente, lo que ahorra tiempo y reduce errores.

Existen diversos softwares diseñados para trabajar con la metodología BIM, cada uno enfocado en diferentes etapas del proyecto. Uno de los más utilizados es Revit, ampliamente adoptado para el modelado arquitectónico, estructural y de instalaciones. También existen alternativas como Archicad y Allplan, que permiten desarrollar modelos constructivos con alto nivel de detalle. Para la coordinación y detección de interferencias entre disciplinas, es común utilizar herramientas como Navisworks o Solibri. En el caso de proyectos de infraestructura, Civil 3D e InfraWorks son opciones relevantes. Además, herramientas como Dynamo o Grasshopper permiten automatizar tareas y extender las capacidades del modelo. En conjunto, estos softwares permiten desarrollar, coordinar y gestionar el proyecto dentro de un entorno digital integrado.